Antoni Arissa (Sant Andreu 1900 – Barcelona 1980) fue probablemente el fotógrafo que aplicó de un modo más interesante los principios de la Nueva Visión en nuestro país y es uno de los fotógrafos de referencia en nuestro país. La paulatina implantación de los principios de la typophoto, promovidos por Laszlo Moholy-Nagy, propició el nacimiento de un nuevo lenguaje visual en el que la fotografía se convirtió en la sustituta del dibujo, renovando el diseño de carteles, libros, revistas y periódicos. Arissa, impresor de oficio, trabajando desde Barcelona, se inserta plenamente en esta tendencia.
La muestra que ahora acoge el CCCB está compuesta por más de 160 fotografías en blanco y negro que recorren su trayectoria profesional a través de tres bloques estilísticos: el pictorialismo, entre 1922 y 1928; la evolución hacia

las soluciones visuales de la modernidad hasta el comienzo de los años treinta y la Nueva Visión, desde 1930 hasta 1936, cuando Arissa se incorpora plenamente a las vanguardias fotográficas.
Las fotografías de la exposición provienen de las colecciones de negativos preservados por Fundación Telefónica y el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya e incorpora los escasos tirajes efectuados por el autor que se conservan en papel. El proyecto culmina los esfuerzos de Fundación Telefónica en la recuperación de archivos fotográficos, labor iniciada con el Archivo Fotográfico de la Compañía y ampliada posteriormente con fotógrafos como Luis Ramón Marín, Josep Brangulí (a quien el CCCB ya dedicó una exposición en el año 2011) y Virxilio Vieitez.
Del 14 noviembre 2014 al 12 abril 2015.
La caiguda del mur de Berlín, ara fa 25 anys, va treure a la llum les misèries del somni comunista. Poc després de la Revolució, tanmateix, els bolxevics també reien. I, per demostrar-ho, projectem una sèrie de comèdies soviètiques dels anys vint, procedents dels arxius de la Cinémathèque de Toulouse, que enguany celebra el seu 50è aniversari.Les aventures extraordinàries de Mr. West al país dels bolxevicsés la més coneguda, però La venedora de cigarretes de Mosselprom és una joia a descobrir. La guerra freda va esvair, tanmateix, qualsevol somriure del món dels espies descrits per John Le Carré a The Spy Who Came in from the Cold, o del de Len Deighton a Funeral in Berlín, amb el terrorisme que va sorgir a les dues Alemanyes (Die Stille nach dem Schuss) o els desesperats intents de creuar de l’est a l’oest (Der Tunnel) amb un final feliç (Good Bye Lenin!), que demostra, com va fer Billy Wilder a One, Two, Three, que l’humor és una arma eficaç contra qualsevol intolerància.