Historia

 

Una historia interminable…
… desde 1890

 

Restaurant Ca L’Estevet

132 años en el corazón de Barcelona

Este establecimiento está presente y es testigo de la movida barcelonesa desde finales del siglo XIX. Fundado como Fonda Navarro, primero como bodega, y más tarde como casa de comidas.

En 1940, el local cambia de manos y pasa a llamarse Ca L’Estevet. Sin embargo, también era conocido como «La Mariona», hija del propietario, que atendía en un principio a la singularmente variada clientela con «desparpajo» y gracia memorable.

Ca L’Estevet consta en la historia de la ciudad como aglutinador de determinados núcleos de la sociedad barcelonesa, que tuvo su gran momento a partir de la formación y desenlace del inefable «gauche divine».

«La mesa del fondo»

La mesa del fondo del restaurante, auténtico «privado» que solía tomarse en el asalto o bajo consigna, fue lanzado a la fama por Alberto Oliveras, Catalá Roca, Marc Aleu y otros noctámbulos significados de entonces.

De día el alma de ésta, fue Xavier Corberó, puntuales de la actividad social y artística que tenía la mesa del fondo de Ca L’Estevet, ya que era su punto de referencia. La mesa, según se han sucedido las modas y los tiempos, ha sido ocupada por la truppe de La Chunga, Analia Gadé o Vicente Parra, e incluso, por la peña que acudía puntualmente a presenciar los combates de boxeo al desaparecido» Price». Alberto Puig Palau, Gades, Serrat, Ibáñez Serrador y tantos otros, forjaron algunos proyectos sentados en la mesa.

La redacción de La Vanguardia copaba su aforo al mediodía y hoy, son los dos centros culturales de referencia, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) y el Centro de Cultura Contemporáneo de Barcelona (CCCB), así como las Universidades cercanas . Mientras que por la noche, se mantiene como uno de los más tradicionales puntos de encuentro.

El Raval de Barcelona

Antes del siglo XIV, el barrio del Raval era sólo un campo abierto con tierras cultivadas que abarcaban la ciudad de Barcelona. En la Barcelona romana había caminos vecinales que dibujaron el contorno que el barrio tuvo más adelante.

El monasterio de Sant Pau del Camp fue el primer núcleo importante del Raval, anterior al siglo X, alrededor del cual, hubo una pequeña villa medieval vinculada al monasterio. El crecimiento de Barcelona configuró el Raval en el espacio que toma forma de diamante entre el segundo cinturón de murallas (Jaume I en 1268, la Rambla) y el tercer y último cinturón (Pere el Cerimoniós, 1348, las rondas y la avenida del Paral·lel).

Entre el siglo XV y la desamortización de Mendizábal en 1837, el Raval se convirtió en “tierra de conventos”. La gran cantidad de suelo edificable dio pie a la instalación de órdenes religiosos en el marco de la Contrarreforma impulsada por el Concilio de Trento (1543-1563).

El Raval estaba situado en los márgenes de los caminos principales: el Portal dels Tallers, por donde los campesinos entraban las mercancías para abastecer a Barcelona; el Portal de Sant Antoni, el acceso más importante de la ciudad, y la Puerta de Santa Madrona, junto a Drassanes, la única que queda en pie.

La ciudad de Barcelona se encontraba ahogada por las murallas de Jaime I y Pedro el Ceremonioso decidió hacer el tercer cinturón amurallado. Había que asegurar las expectativas de crecimiento urbano. Existía la tendencia general de muchas ciudades de la época, de rodear en las murallas la extensión de terreno suficiente para prever la subsistencia de los habitantes en tiempos de guerras y asedios. Otro motivo era localizar fuera del casco urbano a los establecimientos, servicios y actividades más molestas o poco recomendables. Pero todas las expectativas de crecimiento de la ciudad fueron al garete. A finales del siglo XIV y principios del XV, debido a las dificultades económicas (el comercio marítimo se desplazaba hacia el Atlántico), políticas (Barcelona se arruinó con la guerra contra Juan II) y sociales (bajada demográfica por pestes y epidemias) paralizaron el crecimiento del Raval, que quedó como zona de actividad básicamente agrícola.

A principios del siglo XVIII, las industrias empezaron a instalarse en medio de huertos, conventos y casas gremiales. La prohibición de importar tejidos estampados del año 1718 favoreció la aparición de la industria manufacturera. Entre 1770 y 1840 se llevó a cabo la industrialización definitiva del barrio del Raval. A partir de la segunda mitad de 1700 empezaron a aparecer nuevas calles con fábricas y viviendas para los trabajadores. Desaparecieron las casas gremiales o se subdividieron en muchas viviendas de alquiler para acoger a los numerosos campesinos que huían del hambre del campo (crisis agrícola de 1765-1766). Los trabajadores de las fábricas se quedaron a vivir en el Raval., cerca del trabajo. Este barrio se convirtió en lo más denso de Europa y se aprovechó hasta el último metro cuadrado edificable. Entre los años 1783 y 1785, se instaló la industria Erasme Gònima y se levantó la mayor fábrica de tejidos, hilados y estampados de su tiempo.

Las jornadas de los obreros eran de doce horas (desde las cinco de la mañana hasta las ocho de la tarde). En 1829, según el Padrón de Fabricantes, en el Raval había 74 fabricantes textiles, 2.443 telares y 657 máquinas de hilar. Destacaba la fábrica Bonaplata, instalada en la calle Tallers. Tenía entre 600 y 700 trabajadores y era la primera impulsada en vapor. La culminación de todo este proceso fue la instalación conocida como casa-fábrica, en la que coincidían las instalaciones fabriles, la representación institucional y la residencia del fabricante. Éste es el caso de la España Industrial en 1839 en la calle de la Riereta. El Raval era el único lugar en las murallas donde se podían edificar construcciones grandes, ya que era poco atractivo hacerlo en el exterior debido a la inestabilidad política (Carlismo y bandolerismo). Además, estaba cerca de la salida natural de Barcelona como ciudad portuaria.

El mantenimiento de unos sueldos bajos, unas largas jornadas laborales, el cierre de las fábricas como demostración de fuerza de los fabricantes, la supresión de la sopa de caridad y la persecución de las asociaciones obreras hicieron que el 2 de julio de 1855 estallara una huelga bajo la consigna general del derecho de asociación y la jornada laboral de diez horas. Las revueltas obreras contra las mecanizaciones modernas y diversas epidemias de cólera hicieron tomar la decisión de derribar las murallas en 1859 y permitir la expansión urbana e industrial fuera de un núcleo urbano insalubre y fácilmente controlable por un movimiento obrero que se comenzaba a organizar. El éxodo empresarial hacia el plan de Barcelona comienza a principios de los años sesenta. Una larga lista de fabricantes salían del barrio siguiendo las teorías higienistas de Ildefons Cerdà. En el nuevo modelo de ciudad, el Raval ocupó una situación periférica como barrio residencial obrero. A principios del siglo XX siguió teniendo una composición social eminentemente obrera. Los movimientos del barrio alcanzaron una importancia que sobrepasó sus fronteras. En 1870 se celebró el I Congreso Obrero Español; en 1871 el principal sindicato catalán de la época, el textil, se adhirió a la Primera Internacional, y en 1888, de la calle Tallers salió la convocatoria para reunir a todos los delegados del Estado Español para fundar UGT en el mismo barrio.

El Raval se fue convirtiendo cada vez más en un barrio de viviendas para las clases con menor poder adquisitivo, entre las que los inmigrantes (exposiciones universales de 1888 y 1929) eran una parte destacada. Esta extracción proletaria jugó un papel importante durante la Semana Trágica (26-31 de julio de 1909), durante la cual el Raval fue uno de los principales escenarios de la quema de conventos y del enfrentamiento con el ejército.

El hacinamiento humano, una red viaria estrecha y tortuosa, la proximidad del puerto y la dedicación de muchos inmuebles a bares, salas de espectáculos y casas de tolerancia, acabaron configurando una zona en el sur del Raval que hacia 1925 el periodista Àngel Marsà bautizó con el nombre de Barrio Chino. Las destrucciones de la guerra y la miseria de la posguerra perjudicaron mucho la vida nocturna del barrio, en un proceso que terminó con el decreto de cierre de las casas de prostitución en 1956.

Las primeras voces que reclamaron la mejora del barrio surgieron en los años 30, durante la Segunda República 1931-1936, con las propuestas de los arquitectos del GATCPAC. El plan Macià daba soluciones racionalistas e integradas a los problemas del barrio. Pero fueron las bombas de la Guerra Civil las que realizaron los primeros saneamientos urbanísticos en el sur del Raval (avenida de García Morato, hoy avenida de Drassanes). Durante los años ochenta del siglo XX, la Administración impulsó una decidida política de reformas y rehabilitación de viviendas, de apertura de espacios y creación de equipamientos para la comunidad, que fue dejando en segundo término el nombre de Barrio Chino para recuperar la denominación histórica del Raval.

Horario

LUNES – JUEVES
13:00 pm – 15:30 pm
19:30 pm – 22:30 pm

VIERNES – SÁBADO
13:00 pm – 15:30 pm
19:30 pm – 22:45 pm

DOMINGO
13:00 pm – 15:30 pm

Contacto

Localización

RESTAURANT CA L’ESTEVET
Valldonzella, 46
08001 Barcelona

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